Estos días perdidos y prestados

Sucedió mientras caminaba por una acera flanqueada por una pared verde de tantas plantas y tanta humedad, bajo copas de árboles que aún mecían gotas de lluvia entre sus hojas. De súbito lo supo: estaba viviendo los días de una vida prestada en una ciudad prestada. Aquello era sólo un escenario. Los troncos, los tallos, el verdor incrustado en todo ese asfalto era utilería. Ese presente y su futuro eran ficción.

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