Siempre somos otros.



1. Lo que te envío son imágenes de mí que nunca antes. ¿Quién crees que es la de las fotografías? ¿Acaso piensas que no hay disfraz cuando uno se desnuda? Siempre hay disfraz. Siempre somos otros. Siempre somos los otros que fraguamos para la memoria. Una colección de registros perdidos en el tráfago de los días. Yo te envío mi mejor desnudez, lo que es decir, mi mejor disfraz. Yo te envío la que soy para ti. La que he fraguado justa y específicamente para ti. 

2. He inventado todo lo que soy para no dejar vacíos los renglones donde debiera ir lo otro: la otra, la verdadera.

3. Lo que hacemos es suspender por un instante la pérdida. Lo que hacemos es plantar la cara frente al espejo y esperar vernos ahí. Lo que hacemos es creer que somos algo más que obras negras. Algo así como intentar salvarnos de la insoslayable catástrofe. Lo que hacemos es esperar, impávidos, el hongo, la nube de ceniza del volcán, esa clase de inminencia.

4. En mi sueño he quedado atrapada en un edificio. Una lluvia imparable ha inundado la ciudad. El edificio ha sido arrancado de raíz y flota a la deriva de la corriente. Todas las ventanas permanecen intactas. El edificio se precipita hacia alguna desembocadura. El vértigo me hace querer escapar. 

5. Muchas veces me he preguntado si fue de mi padre de quien heredé el oficio de la huida. La rutina del embalaje furtivo. Lo que es decir: estoy aquí, pero algo de mí ya se ha marchado. Alguna de las que soy a tomado su equipaje y ha cerrado la puerta. 

6. ¿Quién soy cuando me invento para ti?


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