Variaciones sobre la necesidad del registro


No turbes ya las cosas que nos rodean.
Todo es un instante.
Salvador Elizondo, Farabeuf


Uno


Pienso en la necesidad de registro. En la necesidad de dejar constancia de lo que hacemos. La necesidad del archivo. Un conjunto de documentos, de datos, de dispositivos que fijen lo acaecido. ¿Se trata en todo caso de un asunto de territorios? ¿Un asunto de cotos? La necesidad de establecer un plazo concreto en el devenir, en el tráfago de lo efímero. ¿Por qué ese deseo de permanecer como una anotación? ¿Por qué esa necesidad de hacen un recuento, una marca, un hito en los días y las horas?

Dos

Pienso en si podría hacer un registro de tu cuerpo, de tu voz, de tus palabras. De ti. 
Un registro corpóreo.
De tus brazos, por ejemplo, en mi espalda, sobre mi cabeza [Ese justo momento de pertenencia. 
De pertinencia. Lo pertinente que se presiente. 
Lo que presentido es, en todo caso, pertinente por la pertenencia].
// tus manos mesando mis cabellos.
la precisión de tus huesos // el peso exacto de tu cuerpo //
la finísima sombra que te cubre //
Un puntual registro de la mirada 
// mi mirada sobre tus hombros, en el espejo // me-vi-mirándote ¿sabes? // esa clase de revelación // esa clase de otredad vs. mismidad [ese instante que ignoras y que mío, acotado ya en mi memoria].
Un registro auditivo.
De cada una de tus voces, de las inflexiones,
de ciertas palabras que no son comunes y 
fluyen en tus conversaciones como si tal cosa.
Como si fueran las claves de algo, un mensaje
que no alcanzo a descifrar. 
Como si no nos pertenecieran. 
Como si hubiesen sido usadas en otra historia ya pero ahora estuvieran reescritas sólo para esta ocasión. Esa clase de misterio compartido.
O de lenguaje lateral.
De las risas grabadas y del verbo rebobinar.
De cómo puede uno repetir y repetir algo que ya ocurrió y que en un archivo de audio.


Tres

Eso, el archivo, el registro.
La forma de decir estoy aquí sin estarlo.
La forma de decir he estado aquí. Estuve aquí. Todo estuvo aquí.
El archivo como constatación de lo real.
Como si el archivo fuera sustento ontológico. Pero no.
¿Es un documento un cimiento?

Cuatro

Todo lo que he guardado en diarios, cartas, anotaciones.
Todo lo que he destruido. La destrucción de los archivos o el borrón y cuenta nueva.
El archivo físico como muleta de la memoria.
El archivo físico como memoria.
La necesidad de combatir el olvido. Pienso en Farabeuf, inevitablemente.
Pienso en el ritual de la mano y la escalera.
En el ritual de los espejos. En ese segundo que la memoria repite incesantemente.

Cinco

Yo también, le diría.
Yo también llevo un registro de las cosas por si el olvido.
Después recordaría ya para siempre el momento exacto en que ella le dijo la razón por la que llevaba un registro.
Recordaría que se lo dijo casi al oído, la poca luz que se filtraba entre las cortinas. El olor compartido con las palabras. 
Recordaría también todo lo que hubiera querido decirle.
Esa manera de combatir la desmemoria.
Ese asunto de ir en contra de la desaparición de los hechos.

Seis

Te diría con Farabeuf: es bueno siempre la cifra de los días
es más fácil recordar las cosas cuando sabemos, al menos,
en qué día acontecieron.
Te diría, citándolo una vez más: recuerda, pues, una a una, las cosas que no deseas olvidar.

Siete

Lo convertiría en una anotación. En una asunto de escritura. Sistemático. 
Querría apuntarlo para fijarlo.
Querría decir: esto está ocurriendo ahora. 
Querría apuntalar la realidad de lo Real.
La corporeidad como memoria y posibilidad.
Querría decirle que nombrar es, en todo caso una forma de habitar.
Que el registro es hábito, habitación, hábitat.

Ocho

En la adolescencia llevé un registro de mis lecturas. Todos esos libros de la biblioteca que leí quedaron registrados en amarillentas hojas de papel revolución. En mi máquina de escribir elaboraba el registro: título del libro, editorial, año de publicación, número de páginas, fecha de inicio y de término de lectura, resumen del libro, impresiones de la lectura. No sé por qué empecé a hacer ese registro. Leíamos de seis a doce libros por semana. Quizá era la necesidad de dejar constancia del viaje, del tránsito de un mundo a otro. De una época a otro. De un detective a otro. // Lo que recuerdo es que me parecía que mi verdadera vida era esa: la que ocurría en los libros. Ahora pienso que llevar el registro de mis lecturas era una especie de álbum fotográfico familiar: era como si me tomara una fotografía con cada libro. Como decir: estuve aquí, fui esta, esta imposiblidad también me perteneció.

Nueve

El registro como propiedad. 
El registro como padrón y matrícula. 
La cédula.
El índice.
La nomenclatura.
El registro como catálogo

Diez

Decir: quiero registrarte como escritura y como presente y como algo que se vuelve más real porque es nombrado.

Decir: quiero producir presente contigo.

Decir: quiero no decir nada y que eso signifique que el presente fluye, que lo real ocurre, está ocurriendo. Que habitamos un presente que no necesita ser dicho para ser.

Decir: esto pudo haber sido dicho una y otra vez en todos los tiempos en todas las formas en todo lo posible y lo imposible en cualquier clase de distancia o lenguaje.

Decir: esto pudo no haber sido dicho. 

Decir el decir como registro.
Argüir la escritura como método.

Decir: soy real, justo ahora, porque escribo, porque registro.

Decir: quiero-producir-presente-contigo.

Comentarios

La Balandra dijo…
Lovly <3
ophelias dijo…
Ese "me-vi-mirándote" se me hizo tan Tristán e Isolda, caray.

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