Luces de jueves por la noche


Uno construye esos espacios cálidos donde puede desnudarse sin sentir pudor. Ahí están todos los cómplices, ésos que uno sabe carne propia. Ésos que no juzgan, que amparan. Ahí están los que aún bajo fuego, los que no perecerán ni en la distancia, los que esperan un vuelco del destino para estar otra vez a nuestro lado. Yo me he pasado la vida construyendo esas trincheras. Primero con el temor de quien ha sido herido, de quien no creía posible la gratuidad. Después con la convicción de no tener otro sitio sino el corazón y las vidas, el día a día, el presente edificado en su compañía. Si alguna vez tuve un hogar "convencional" (y lo tuve), ya no me pertenece, lo ubico en mi memoria como un recuerdo ajeno, como la vida de alguien más. Lo cierto es que me he ido construyendo este hogar nómada por esas personas que un día decidieron quererme. Hoy mi hogar es el presente compartido, ese pasado siempre inminente, ese futuro que también es nostalgia.

Comentarios

me gusta bastante.

saludos desde el acá movible.

sergio
Sara Uribe dijo…
Saludos, gracias por pasar acá.

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