Tríptico (in)maculado



1

Siempre me costó mucho trabajo escribir a mano. No soporto ver las tachaduras. Las paso por alto algún rato pero llega un momento en que me es intolerable verlas. Recuerdo que antes que escribiera en computadora, pasaba en limpio una y otra vez mis textos. De verdad era una lata incluso con la máquina de escribir mecánica. La computadora ha venido a solucionar mi problema. Cortar y pegar rulea. Eliminar. Borrar. Cosas así. La cosa es que me pasa igual con la vida, de pronto no soporto ver mis propios emborronamientos. Quisiera poder arrancar la hoja, cuaderno de mí. La gran goma de borrar de la que alguna vez te hablé. Cortar y pegar tantas cosas, en otro lado. Una gran papelera de reciclaje que se pudiera vaciar de forma definitiva. Ella lo llamó "cambio de pensamiento", una técnica conductual o conductista dijo, no recuerdo bien. Supongo que debería funcionar, pero en todo caso lo que ella llama "ensayos", yo adjudico "disfraces". Lo que la gente llama "experiencia", yo lo llamo "simulacro". ¿Será cosa de nomenclaturas que me invento? ¿Será cosa de esas otras calles que recorrer?

2

En la fotografía una calle. Mesas y sillas, algunas personas que caminan, ofertan, descansan. Restos de lluvia y mis pasos que alguna vez. En la fotografía la evocación de una ciudad y una mirada. Un gesto urbano que me regresa al puerto. Un verano inédito. Cosas así que pasan de repente y no vuelven a repetirse jamás. Porque las fechas se aproximan y los teléfonos no suenan. Los pasillos ahora ajenos y las largas conversaciones que tampoco. Cosas mías que a nadie más pertenecen. Eso. Cartas que sin remitente. Digamos que ahora en eso se convierten. ¿Acaso sólo un falso recuerdo? Acaso nunca entender lo que no puede ser puesto en palabras. Otra vez nomenclaturas. Esto es un flash back.

3

Tomar distancia. En una fila, estiro mi brazo. Ese perímetro. Ella dice que mis márgenes. Las orillas, los límites, decir esto soy yo. Pero las más de las veces amorfa, diferida, extemporánea. Ese hueco en el estómago. Esa sensación de su mirada a través del mosquitero de las ventanas de esa casa oscura. El escrutinio fallido. Las preguntas inconclusas. Decir esto soy yo. Separar. Un bisturí, por ejemplo, su corte preciso. Y la gota, lo rojo que cae sobre el piso, ser esa caída. Ser la mano que intenta limpiar la mancha, una y otra vez, sin éxito.

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