Hoy llueve


Es septiembre y llueve. Por la mañana tuve un leve incidente, el taxi en el que venía rumbo a la maestría chocó, bueno, más bien un tsuru gris se le cerró. No pasó nada en realidad, sólo el enfrenón, el impacto, el susto. Contrario a lo que por regla suele sucederme, mi primer pensamiento del día de hoy (5 de septiembre) no fue el recuerdo de que precisamente en esta fecha, pero hace ventiún años, me enteré de que mi madre había muerto. Mi primer pensamiento fue otro. Después de colgar el teléfono pensé no sé porqué en té de canela. Té de canela tibio como el que mi mamá solía servirnos por las tardes al llegar del colegio. Té de canela y galletitas de nata. Capirotada y tejocotes dulces. Arroz con leche. Churros con chocolate. Pensé en todas esas cosas dulces y al ir al comedor afortunadamente me encontré con unas doraditas Tía Rosa que me comí, sentada en mi sillón cerca de la ventana, fumandome un cigarro. Estaba fresco afuera, llovía muy muy levemente. Me quedé ahí por espacio de unos diez minutos. Luego, aunque sabía que estaba retrasada para ir a clase, me empeñé en encontrar un libro de Juan García Ponce, De ánima. Revolví tres cajas de libros y nada, aunque debo decir que encontré felizmente un libro de Barthes y uno de Bajtín que creía extraviados. No sé quién tiene mi De ánima, eso me angustia. Tengo la necesidad de volver a leerlo. Tengo la necesidad de leer a García Ponce. Bajtín habla del otro en ese libro, del otro y de la necesidad de reconocernos en su mirada. También leí un verso de querida doctora que hablaba del exceso de la mirada del otro. Ahora pienso en la que no soy en esas fotografías de mí que no me gustan. Quiero nuevas fotografías. Fotografías inéditas. Afuera llueve y luego escampa. En la película de Quemar las naves hay una escena que me recuerda ese sábado de hace ventiún años. Llegar y encontrar todas las cosas, maletas, utensilios, sábanas, ropa. Eso, llegar y encontrar indicios de la muerte. No sé, hoy pienso en la lluvia, en aquella y en ésta. Hoy llueve y la memoria.

Comentarios

Carlos dijo…
Es un gusto leerte en estos días de lluvia y nostalgia. Va un abrazo.

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