Que era en otra parte


En las zonas de escritura clara decía que las heridas que nos causaban aquellas mismas espadas de sol era el cielo quien nos la infligía. Que no dejaban huella ni cicatriz visible, ni en la carne de nuestro cuerpo ni en nuestros pensamientos. Que no nos herían ni nos aliviaban. Que era otra cosa. Que era en otra parte. En otra parte y lejos de dónde hubiéramos creído. Que aquellas heridas no anunciaban nada, no confirmaban nada...

Emily L., Marguerite Duras.

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