Divagaciones con algo de cafeína

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Despues de más de un mes de no tomar café, esta semana me he permitido tomar uno con canela por las mañanas. Sé que no debo abusar, así que sólo me lo permitiré esta semana y la próxima volveré a la normalidad del té. Parece que estoy mejor de la gastritis y la colitis. Supongo que ha servido lo de dejar de fumar (con todo y sus lamentables recaídas). Desde que regresé del último viaje (a Ciudad Victoria) he tenido la sensación de que no volví del todo. Como que algo de mi se quedó en otra parte. Tal vez se quedó en el camino, en la carretera o en algún avión. No me gusta la sensación pero estoy empezando a sentirme de paso aquí. No sé si eso sea bueno o malo. Después de haber llegado a la conclusión de que podía vivir en Tampico en resto de mi vida y de que sería feliz con ello, ahora la convicción de que irme e aquí ocupa todo el espacio de los planes reservados para uno futuro quizá no tan inmediato, pero sí próximo. La sensación es en todo caso ambigua. Por una parte hay cierta desazón. Suelo ser una persona cuadrada que requiere de una cuota de certidumbres para funcionar. Es por ejemplo como en la maestría, necesito que el profesor nos diga lo que haremos en la clase próxima, que haya un esquema. Si no sé lo que va a pasar en la clase pierdo interés. Me aburro. Me vuelvo una apática y me desconecto. Tampoco quiero saber todo lo que va a pasar, eso también me aburriría. Sólo quiero como que un posible eje o lineamiento, una pequeña tabla a donde asirme. Por otra parte hay una cierta emoción. El hecho de estar en la situación de elegir a dónde quiero irme, a dónde me conviene. No puedo negar que por mi cabeza pasa la idea de regresar a Querétaro, sobre todo cuando escucho lo interesante de la maestría én arte contemporáneo. No sé. Siempre quise volver a Querétaro. Sin embargo debo pensar también en lo que me conviene y quizás la mejor opción sea Guadalajara. Sé que falta tiempo, al menos un año y medio. Debo terminar primero mi maestría, la tesis. Me pregunto si debí irme antes. Si no debí comenzar esta maestría aquí. Pero la verdad es que la mayoría de las cosas que he hecho en mi vida han sido para bien. Me han traído cosas convenientes. Tal vez una maestría en educación no sea lo máximo, pero creo que me ha servido para reconsiderar muchas cosas de mi como docente que creía que tenía dominadas y eran correctas. Y además creo que me será de utilidad para encontrar un trabajo. Además, a qué negarlo, soy ñoña. Por más cansada que esté, me gusta estudiar, me gusta ir a la escuela. Aprender cosas casi de lo que sea. Pues no sé. Lo que ahora pienso es que esta sensación de estar de paso la sentí luego de terminar la licenciatura. Según yo no iba a durar ni dos años dando clases en el IEST, me iba a ir luego luego. Y pues ni me fui ni nada. ¿Será que ahora pasará lo mismo? A ver qué.
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Comentarios

Ramón Mier dijo…
No quisiera que te fueras, pero deseo lo mejor para ti. Dice el refrán que nadie es profeta en su tierra y esta ya es la tuya.

A esta tierra siempre tendrás ocasión de volver, pero las oportunidades para salir de aquí serán menos al paso del tiempo y el costo del cambio te parecerá cada vez mas alto. Lo digo por experiencia.

Eres joven, brillante, trabajadora y dedicada. Tendrás exito.
ophelias dijo…
¡Ámonos a Guadalajara! En bola sale más bara.
Anónimo dijo…
siempre he dicho que las cosas suceden por algo... muchas veces no era lo que se tenia planeado y la vida nos lleva por otras direcciones... lo bueno de recorrer ese camino (aunque no sea el más rápido) son las experiencias y lo mejor, las personas que se conocen y se vuelven como la extensión de uno... donde sea que decida ir, le irá bien, aunque aquí la extrañaremos

ojalá y antes de que se nos vaya me animé a llevarle su libro "palabras más palabras menos" que me encontro cuando ya lo creía extraviado para que me lo autografie

saludos,,, que este bien,,, bye n.n

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