El otro Duane Michals

[Salvación]




[ESTA FOTOGRAFÍA ES MI PRUEBA, 1975
Esta fotografía es mi prueba. Existió aquella tarde, cuando las cosas aún iban bien entre nosotros, y ella me abrazaba, y éramos tan felices. Ocurrió realmente, ella me amó, ¡Mira, ve por tí mismo!]



Si las fotografías de Cartier Bresson me dejaron fascinada por la precisa geometría de sus encuadres, por la belleza simétrica de sus imágenes, la obra de Duane Michals me ha dejado francamente perturbada.

La historia que Camero nos narró acerca del origen del nombre de Michals es fundamental: al parecer su madre le puso ese nombre en honor a alguien más, otro niño que también recibió el nombre de Duane. Así, Michals se sintió siempre el doble, la copia, el clon de alguien más. Lo peor de todo, cuando Michals decide conocer al "verdadero" Duane, al original, éste muere y nuestro Duane se queda sin poder hablar con él. Por eso su obsesión con la imagen y el reflejo (esto me recuerda mucho a Millás y su obsesión con el hermano gemelo que tuvo).
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En este orden de cosas, el Duane vivo, nuestro Duane, fue un fotógrafo norteamericano nacido en 1932, autodidacta y considerado como uno de los máximos exponentes de la fotografía conceptual y filosófica. Su mayor éxito fue en las décadas 60's y 70's, sus secuencias de fotografías son francamente magistrales por su estética discursiva, sobre todo: Tempus fugit, Regreso al paraíso y Las cosas son extrañas.
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Es un fotógrafo perturbador y sumamente profundo, ayer que ví sus fotografías me sucedió algo muy visceral, ocurrió algo muy en el fondo de mi inconsciente, por lo mismo no sé que es, pero sentí que algo en mí se modificaba, que algo se revelaba sin que yo me percatara, necesito ver más y más sus fotografías.
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No son las que subí las fotografías que ví anoche en el curso, pero estas encontré y me gustaon mucho también. Estoy disfrutando enormemente esta clase de los lunes, la espero con ansia, deseo asomarme por esa ventana y ver qué otras realidades pueden inventarse, cuáles me aguardan.
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Ayer después del curso llegué a mi casa a ver llover, qué otra cosa se puede hacer si esta pinche lluvia no quiere irse, bebí un par de cervezas mientras leía Sputnik, mi amor:
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Me encontraba en aquella pequeña isla desayunando con una hermosa mujer mayor que yo que acababa de conocer el día antes. Aquella mujer amaba a Sumire. Pero no podía sentir por ella deseo sexual. Sumire amaba a aquella mujer y, además, la deseaba. Yo amaba a Sumire y la deseaba. Sumire me quería, pero no me amaba ni me deseaba. Yo podía sentir deseo por otras mujeres sin nombre, pero no las amaba. Era todo muy complicado. Como el argumento de una obra de teatro existencialista (Murakami).
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Cierto, es todo a veces muy complicado.
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