Prohibido ver televisión

A partir del día de hoy dejaré de ver televisión, de escuchar el radio, de entrar a internet, de ir al cine, de leer libros, periódicos y revistas. A partir del día de hoy cerraré mis ojos y mis oídos a la publicidad e información que en la calle me aborda, no leeré los espectaculares y no permitiré que los sonidos de las propagandas urbanas sean percibidos por mi sistema auditivo. Aún más, ni siquiera saldré de mi casa, me quedaré encerrada en mi habitación y no hablaré con nadie, sólo el solipsismo, es decir, la extrema soledad, la ausencia de contacto con los demás, podrá salvarme.

He tomado esta decisión luego de leer las declaraciones que el pasado domingo realizó el Cardenal primado de México, Norberto Rivera, quien responsabilizó a los medios de comunicación de los casos de abusos a menores por parte de curas, asegurando que es su culpa, “por presentar modelos de sexualidad con total desviación”. Y claro que tiene toda la razón, los pobres sacerdotes están expuestos a la sucia seducción de las telenovelas, películas, series y noticieros, programas que desde luego son tan, pero tan corruptos y desviados, que ¿quién podría resistirse a convertirse en un pedófilo luego de ver tan malos ejemplos en las pantallas de cine o en alguna página de internet? Como el mismo Norberto Rivera aclara, justificando el comportamiento de los curas pederastas, las violaciones de niños son “parte de la fragilidad humana, del ambiente hedonista que los mismos medios promueven porque presentan modelos de sexualidad con total desviación y los sacerdotes son víctimas de esas desviaciones”.

Así que, si esos santos varones iluminados por la gracia de su fe y amparados por la santificación de su religiosidad, no son capaces de resistir los nefandos embates de la desviación que promueve este pervertido “ambiente hedonista”, ¿cómo podría yo, como podríamos todos los demás simples mortales que no poseemos la gracia de una investidura religiosa, sobrevivir dicho ambiente de pecado que inevitablemente nos convertirá a todos en pederastas?

Por eso he tomado la decisión que arriba menciono, porque definitivamente, si lo que dice Norberto Rivera es verdad (y debe serlo, porque un cura de tan alta alcurnia en el escalafón clerical, no puede estar equivocado), yo preferiría aplicar aquella sentencia del Antiguo Testamento que indica que si tu ojo es ocasión de pecado, te deshagas de tu ojo; la aplicación es la siguiente, si la televisión, el radio, el cine, internet, periódicos y revistas son la causa de que sus curas se conviertan en pedófilos y violadores, pues es muy simple la solución, hay que apartarlos de todo contacto con los medios de comunicación, pero además, por si no lo había pensado Norberto Rivera, no sólo los mass media son fuente de ejemplos de desviación, la vida misma lo es, porque seguramente en cualquier calle o colonia ocurren escenas y situaciones de la vida diaria que son fomento a la desviación.

En este estado de cosas, propongo que nos encerremos todos en nuestras casas, incluyendo a los curas pederastas y a los demás que no lo son (pero que seguramente si siguen bajo la maligna influencia de los medios de comunicación, tarde o temprano se volverán pedófilos), y que en una gran hoguera, en una gran pira purificadora, incineremos todo televisor, todo radio, toda computadora, todo periódico, revista o libro, que quememos todo, absolutamente todo, antes de que un sacerdote católico vuelva a violar a otro niño, como lo hizo Nicolás Aguilar Rivera con los “niños de la sierra”, antes de que un Cardenal primado de México, como Norberto Rivera, le vuelva a decir a Joaquín Aguilar y a otros niños que fueron víctimas de éste pederasta: “ustedes olvidarán pronto lo que les hizo el padre Nicolás Aguilar Rivera, al rato, ya ni se acordarán, deben saber perdonarlo, el padre es un hombre enfermo, fue un error lo que hizo, pero es mejor que esto no se sepa, es mejor que ustedes no vayan a la policía porque luego los perjudicados van a ser ustedes, todos e van a enterar de lo que les pasó, es mejor guardar silencio, para que ustedes no salgan dañados”.
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En la fotografía, Joaquín Aguilar, víctima del cura pederasta en 1995
Columna publicada en La Razón el domingo 21 de enero de 2007
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Comentarios

iris dijo…
que opinion tan mas estupida la de este tipo... sugerir olvidar... o callar... es una agresion mas a esos pequeños y la sociedad en general... q coraje... te dejo saluditos...
Anónimo dijo…
Surimi, yo también he escrito sobre ello. Tendremos que irnos a vivir debajo de una piedra para no volvernos irremediablemente en lo que vemos en t.v.

Espero que estés de vuelta.

Cuitidos
sarauribe_26 dijo…
Iris: saluditos, disculpa la tardanza en contestar estaba fuera de la ciudad

anónima:
nos vemos el viernes junto a la primera piedra

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