Batallas perdidas


A veces me pregunto qué sentido tiene intentar recuperar lo que se ha marchado para siempre. Si sobre las ruinas de un viejo puente otro es construido; si las huellas de los imprecisos fragmentos del pasado son siempre varillas solitarias y herrumbrosas que se elevan hacia un cielo distante, turbio; si los recuerdos son una frágil simetría de escombros que fraguan su lenguaje con palabras de nostalgia; si la memoria es un muro disgregado, una pared movediza carcomida por un hueco detrás de otro hueco: la tibia y brumosa ausencia de lo perdido habitando nuestros días, entonces ¿qué es lo que nos queda para asirnos?

Henri Cartier-Bresson escribió que de todos los medios de expresión, la fotografía es el único que fija para siempre el instante preciso y fugitivo, que los fotógrafos tienen que enfrentarse
a cosas que están en continuo trance de esfumarse, y cuando ya se han esfumado no hay nada en este mundo que las haga volver.

Es cierto, una fotografía nos muestra más que una imagen, nos entrega un instante suspendido e irrepetible, y qué es un instante sino un puente, una línea divisoria entre el arriba y el abajo, entre el adentro y el afuera, entre el pasado y el futuro. Una fotografía es el ejercicio de lo imposible: detener el tiempo.

Dice Susan Sontag que a la hora de recordar, la fotografía cala más hondo. Quién no posee un álbum fotográfico familiar y se reconoce en el espejo de lo que fue, de lo que ha sido; quién no acude a las fotografías de sus muertos para encontrar una escalera que conduzca hacia la memoria, que deshaga los fantasmas del olvido.

A veces, cuando observo fotografías de gente, de lugares que desconozco, trato de imaginar las historias que están detrás de esos rostros, de esos sitios. Al ver esta fotografía tomada por Argelia, pienso en todas las personas que cruzaron ese viejo puente que al paso del tiempo será olvidado; pienso en lo privilegiados que somos (a partir de 1839, año en que se inventaron las cámaras) de poder ver una y otra vez, en una fotografía, algo o alguien que ya no existe.
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(Fotografía: Permutas de Argelia Padilla)

Comentarios

depiedra dijo…
vale la pena, te lo digo yo q sin mis recuerdos no podria construir mis futuros... o a lo mejor si puedo pero no me atrevo.

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