Desde estos días



He regresado nuevamente.
Tu memoria es un rito que no escarnezco todavía.
Esta lámpara tiene fija la mirada en la noche.
Las posibilidades son piedras preciosas,
pero las minas están ocultas bajo las barbas de los años pasados.

Te buscaría en lo más entrañable.
En la profundidad que el mar reparte en las conchas,
en las fotografías remontadas a los roperos,
en la yerba que crece sobre los besos antiguos,
en el olor de la ciudad cuando ha sido vencida por la lluvia.
Te buscaría en el amanecer que hace niña a la ceniza
y en el quejido de tus labios cuando sostienes la noche antigua
con su penumbra de dioses vengativos.

Por muros, por puertas, por trasgresiones al orden,
por réplicas, por risas, en el desencanto de los vigías,
por la sal que la noche llena de ruido y contradicciones.
Buscándote, en el nacimiento de todos los ojos,
en el amor que cruzó por tu rostro una tarde en altamar (...)


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