La Buika: bisexual, trifásica y tridimensional


Su padre es escritor, poeta. ¿Le viene de ahí la vertiente artística?
Mi papá se fue hace muchos años. Nos abandonó. Él se imaginaba un mundo mucho más grande del que estaba viviendo. Creo que es lícito.

¿A una niña de nueve años le da igual que su padre la abandone?
Sí. Nos darían igual muchas cosas si no fuera porque nos obligan a sufrir. Pero yo es una historia que no tengo. Aquí gusta mucho el tinte trágico, melancólico de las cosas, pero a mí me parece muy aburrido y no me gusta. Mi papá se fue y a mí me dio igual.

Para usted, ¿cómo se alcanza la felicidad?
No se alcanza, siempre se tiene. Otra cosas es que quieras disfrutar de ella. No es algo que esté fuera de nosotros. Te miras al espejo y ¿?te parece poco el paraíso que tienes delante? ¿A qué otro paraíso quieres ir?

¿Cómo es su vida sentimental?
Estuve casada con el padre de mi hijo y luego conocimos a nuestra mujer, África, y estuvimos en un trío.

¿Y eso cómo se gestiona?
Yo, que estoy como una cabra y no me creo las tonterías que se inventan los demás para hacernos creer que somos de una manera o de otra. Una institución como la Iglesia no puede decirme cómo soy. Que el matrimonio es de dos se lo inventó un tío, y como yo soy una tía, me invento que es de tres. Bueno, ¿y qué? Pues me caso. Se trata de arrimarse al querer antes que proclamarse en lo de la familia monoparental y esas cosas que nos venden.

¿Continúa con su marido?
No. Terminó. Pero soy una persona a la que no le cuesta vivir las relaciones y tampoco me cuesta asimilar que se acaban. Me parece fascinante disfrutar del amor, disfrutar del desamor, disfrutar de un nuevo amor, de ése, de la otra, y del de más allá. Aquí hemos venido a jugar al juego de estar vivos. Es ridículo ver a una persona dirigirse a estar viva con miedo o a morir con miedo. Es tonto. Que hubiera nacido perro o pájaro entonces. Si me han hecho humana, disfruto de ser humana. De perder, de ganar, de todo. No me parece que haya que introducir el concepto de culpa en ello como lo hacemos. ¿Qué culpa? Si no somos culpables de ser como somos. ¡Es terrible la culpa maldita en España, coño!

¿Se pude querer a dos personas a la vez, como dice la copla?
Claro que sí. Se hace, no es que se pueda. Lo hacemos todos. Todos nos enamoramos de varias personas a la vez. Pero, como vivimos en una sociedad tan totalitaria, nos vemos obligados a escoger y siempre pensamos que a uno le amamos más que a otro, pero no es cierto. El concepto de cariño y de amor que se nos vende está enfocado a evitar a toda costa este fin.

¿Cómo concibe usted el amor?
El amor es una cosa que uno se gana. Lo de convivir juntos es algo que te ganas con los años, no con los años de relación, sino con los años de relación contigo mismo. Cuando tú consigues vivir en ti, ponerte de acuerdo contigo mismo, entonces estás preparado para vivir con quien quieras. Y creo que para llegar a este estado se tardan unos cuantos años. Treinta no son suficientes. Tengo 34 años y me parece que necesito más tiempo. Mi concepto de amor es personal, exclusivo, único. Es algo de uno. Es una capacidad que uno tiene y que en todo caso otra persona te despierta, cosa que pueden hacer, aparte de esa persona, otros 150 millones de personas en el planeta.

¿Usted distingue entre infidelidad y traición?
Como los que dicen que el sexo es infidelidad, pero si te enamoras de otro, eso es una traición. ¿Y por qué no te puedes enamorar? ¿Cuál es el problema de enamorarse si es maravilloso? Yo soy más de lealtades que de fidelidades. La lealtad y la confianza en uno mismo hacen que no dude de ninguno de los movimientos de la persona a la que amo aunque ese movimiento me aleje de la persona amada. Si fui feliz cuando llegó, ¿por qué le voy a regañar cuando se marcha?

¿Usted cómo se define?
Yo soy bisexual, trifásica y tridimensional.

Con tanta pasión, ¿usted no sufre?
Se sufre con el concepto de amor. Cada persona sufre su concepto de amor, no el amor. El amor no se sufre, jamás, nunca. Cuando una persona quiere que le hables de amor, quiere que le hables de su concepto de amor. Y esos es lo que sufrimos. El amor es el premio al ejercicio de seguir ilusionados por estar vivo.

¿Le gusta estar fuera del ritmo de vida convencional?
Yo intenté llevar ese ritmo cuando era una chavalina, pero no era creíble. Siempre llegaba la mañana en que me llamaban del trabajo a las once diciéndome que tenía que estar allí desde las ocho. ¡Las ocho! Pero entonces, ¿cuándo vivo?

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