Columna tardía (se publicó el sábado primero)

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Que me disculpen ciertos intelectuales “de izquierda”, pero me es imposible pensar que su candidato a la presidencia del país sea un hombre “absolutamente intachable”. Que me disculpen pero no puedo creer en la pureza de alguien sólo porque no se ha comprobado lo contrario (quienes conozcan de lógica formal sabrán que este argumento es inválido, que se trata de una “falacia ad ignorantiam” o “falacia por ignorancia”: un tipo de razonamiento que parece veraz pero que es engañoso o falso y que se comete cuando se afirma que algo es verdadero sobre la base de que no se ha demostrado lo contrario). Que me disculpen porque además, para hablar de pureza, como dice el poeta Nicolás Guillén, “Falta saber si es que lo puro existe. O si es, pongamos, necesario. O posible. O si sabe bien”.

Que me disculpe quien sí piense tal cosa, quien sea capaz de tener todavía la esperanza de ser gobernado por un hombre totalmente honesto. Que me disculpe porque si ya no puedo creer en Santa Claus ni en Los Reyes Magos, mucho menos me alcanza la inocencia o la fe para creer que pueda existir un político cuya pureza de espíritu, pensamiento y acción, le permita llevar a cabo su mandato como un apostolado de servicio por y para los demás.

Que me disculpen los adolescentes idealistas, los que todavía creen en utopías instantáneas, los que realmente consideran que la igualdad es algo que se puede prometer, que se puede cumplir. Que me disculpen los que votarán con el corazón y no con la cabeza, los que no razonarán su voto y en la casilla, a la hora de elegir, optarán por el candidato más simpático, por el que a lo largo de su campaña dijo las frases más ingeniosas, por el de porte y sonrisa más carismáticas, por el más echador o por el que supo decir los mejores chistes, apodos e insultos.

Que me disculpen los que confían ciegamente en las encuestas de las televisoras y los periódicos, los que ya dieron por ganador a un contendiente antes, mucho antes de que se efectuaran las votaciones; los que otorgarán su voto sin haberse informado de las trayectorias y las propuestas de cada uno de los candidatos. Que me disculpen los que no irán a votar porque está lloviendo, o porque hace mucho calor, o porque tienen flojera o están muy cansados.

Que me disculpen los optimistas, los que hace seis años imaginaron, los que en estas elecciones suponen que los problemas de corrupción, inseguridad, educación y desempleo, heredados desde hace siete décadas, pueden resolverse heroicamente en un sexenio.

Que me disculpen los que todavía creen en cuentos de hadas, que me disculpen a mí y a todos los que tenemos los pies en la tierra y simple, irreversiblemente, ya no podríamos creerlos.
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Comentarios

iris dijo…
que nos disculpen...diria yo.saludos.
depiedra dijo…
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
iris dijo…
nos vemos muy pronto
scarlett dijo…
disculpada
La del pie cortado y un poco de cruda dijo…
pronóstico para los próximos seis años, mi surimi: azul y des-pejado.

Los que se asumen protectores del pueblo y cuando el pueblo no responde como ellos querían, tachan al pueblo de estúpido y miserable, son seres peligrosos.

No creo en Dios, y mucho menos en el Peje y sus fanáticos que si pudieran, matarían (tal parece por el discurso de algunos "intelectuales") a los que se atreven a disentir, a los que apenas sugieren algo diferente a lo que ellos piensen.

Que la ultraderecha bla bla bla? Vayan al carnaval de Veracruz y vean bien. Vayan a una farmacia y compren una píldora del día siguiente, aprobada durante el sexenio para que la distribuya el sector salud. Dónde está la ultraderecha?
R. Mier dijo…
A pesar de lo que nos hayan enseñado a lo largo de nuestra vida, la igualdad es algo indeseable.

No puede haber igualdad mientras haya libertad. Libertad e igualdad son incompatibles.

La libertad es lo que separa al ser humano del enjambre, de la manada, de la marabunta.

Que me disculpen por preferir el desamparo de la libertad al cobijo esclavizante de la igualdad.
Nana dijo…
Vaya vaya. Grata sorpresa el boom literario del sur de Tamaulipas. A ver si acá por Mañamoros cambian las cosas. Los clubs literarios son más de los elogios mutuos que de forma y fondo:excelentes para curar insomnio -pero nadamás.
Eso si: nadie es profeta en su tierra. Y oh, tristeza que pasando los 35 ya no sea uno considerado como jóven. Vamos, la juventud es un estado de conciencia, no debe de ser una traba burocrática.
Gracias por representar a Tamaulipas en el 2o. encuentro literario.
Abur!
sarauribe_26 dijo…
Para la del pie cortado y un poco de cruda:

me encanta tu pronóstico para el clima del país...



Para scarlett:

me doy por disculpada...



Para R. Mier:

me gusta la lucidez de tu argumento, bastante filosófico por cierto, yo también prefiero el desamparo de la libertad, quizá suene pesimista para algunos, sostener la idea de que no habrá igualdad mientras haya libertad, pero no se trata de pesimismo, sino de realidad y de la madurez de pensamiento como para discernirlo y asumirlo...



Para nana:

para el Fonca y otras instituciones culturales del país, cuando cumpla 36 dejaré de ser joven, pero personalmente mi margen es más amplio y creo que me seguiré considerando joven mucho más tiempo después; con respecto a los clubs literarios, no sólo en Matamoros ocurre lo que comentas, desafortunadamente es difícil encontrar uno que no sea de elogios mutos o de crítica feroz, yo estoy más por talleres o cursos breves que por una estancia larga en algún grupo; y lo del encuentro pues es un honor ir representando a un estado que aunque no es mi terruño natal, se ha convertido en una segunda casa, y sobre todo Tampico donde ya tengo diez añitos que ya me hacen sentirme tampiqueña... saludos...
Sara: un gusto tenerte (again) por mis tierras. Te mando un beso y abrazo, estás agregada a mis favoritos. See u,

Óudi-Ló.

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