Ellas

Las niñas que venden chicles de café en café, las que estiran la mano pidiendo una moneda en los parques, en los restaurantes, las que cantan corridos de narcos en los autobuses, las que comercian artesanías: estropajos, abanicos, pulseras, muñecas de trapo; las que caminan por la playa ofreciendo empanadas de salpicón, haciendo trencitas, poniendo tatuajes temporales; las que no van a la escuela, las que sí van pero poco les importa porque saben –desde pequeñas– que su destino está demasiado lejos de las palabras y los libros; las que esperan a sus madres afuera de los burdeles, afuera de las iglesias, las que saben que el hambre es una casa oscura, las que ingenuas creen que vendrán tiempos mejores, las cínicas, las escépticas, las que mienten cuando piden limosna, las que inventan que su madre está enferma o que se les cae el pelo y necesitan una medicina; las que roban, las farderas, las que en los basureros buscan restos de comida, ropa, zapatos, todo lo que a ti ya no te sirve y arrojas sin pensar a los deshechos; las que jamás han ido al cine, las que nunca han salido de su ciudad, las que nunca conocerán otros puertos, otra forma de vivir sino la suya; las que juntan latas de cerveza, cartón, fierro viejo, las despeinadas, las sucias, las que no te miran a los ojos, las que no te dan las gracias, las de uñas largas, las mugrosas, las que a pesar de todo sonríen, las que tienen las rodillas raspadas, con cicatrices, las que te piden un taco, las que no aceptan comida; las que ignoras o finges que ignoras, las que el dueño del establecimiento corre del lugar porque afean el sitio, porque espantan a la clientela; las que duermen en los quicios de las puertas, las que juegan en las plazas a medianoche, las que no saben quién fue su padre, las que desearían no haberlo sabido, las que te hacen plática, las que tienen tres días sin bañarse, las que no recuerdan su último cumpleaños, las que jamás han escrito una carta, las que nunca aprenderán a escribir; las que no tienen nombre, las que van y vienen, las que viven el presente porque nada saben de promesas cumplidas, del futuro.
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Comentarios

Liliana V. Blum dijo…
Las que hacen que nuestros problemas parezcan ridículos, vanos. Las que no tienen la opción de ser o no ser madres. De elegir cualquier cosa. Las que jamás sacarán una barbie de una caja. Las que te hacen dudar de la naturaleza humana, las que te hacen dudar de la bondad divina.
depiedra dijo…
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depiedra dijo…
ellas,me duelen.

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